Un trago antes de las comidas puede hacerte engordar

No hay dudas de que un trago antes de una comida convierte la mesa en un espacio de conversación y distensión. Une a los comensales y genera un espacio de conversación. Hasta en algunos restaurantes se acostumbra a ofrecer una copa. Sin embargo sabes que, generalmente, no van a regalarte algo que podrías pagar porque sí.

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El truco podría estar en que esa bebida produciría algo que se llama “efecto aperitivo”. Es decir, sentirás más hambre y en consecuencia consumirás más. Todo esto no son simples suposiciones, un estudio realizado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana lo avala.

Por qué es malo el alcohol antes de las comidas

Un grupo de biólogos se interesó en estudiar el efecto del alcohol en el cerebro mediante imágenes de resonancia magnética. Y encontraron que, en promedio, el alcohol tuvo un efecto particular en el hipotálamo, área que regula todo lo relacionado a los alimentos y sus aromas.

Pero no te asustes, esto no significa que querrás devorar todo que tengas por delante por tomar una copa. La ingesta de alimentos, o más bien, tus ganas de comerlos, aumentará, pero sólo un poco. De hecho, en otras personas el efecto es el contrario, al llenarse de líquido (tenga alcohol o no), comen menos.

Por estos resultados algo contradictorios los investigadores decidieron desarrollar otro estudio en 25 mujeres, un día bebieron un trago y otro una bebida sin alcohol. En ambos casos, luego del vaso de líquido, se las expuso a diferentes aromas, entre ellos de alimentos, para estudiar sus cerebros mediante resonancia magnética.

El día que las mujeres bebieron alcohol, el hipotálamo se veía más interesado en los aromas alimenticios. Luego, se les ofreció un almuerzo y 2/3 del grupo que tomó alcohol comió un almuerzo más grande. Esto se debe a que los sistemas neueoquímicos complejos manejan el control del apetito y el peso.

Otro tema aparte es el alcohol en sí, que aporta muchas calorías (las cantidades dependen de la bebida que elijas). Además, produce un efecto particular en tu sistema metabólico, haciendo que temporalmente dejes de quemar grasas, ya que éste ocupa todas sus energías en deshacerse del alcohol.

Piénsalo así: tu sistema metabólico deja de funcionar del modo que lo veía haciendo para dedicarse completamente a trabajar sobre el alcohol. Por lo tanto todo lo que comas en ese momento se transforma en grasa directamente, sumado a que, muchas veces, las comidas con las que acompañas a las bebidas alcohólicas tienen un alto contenido de grasa.

El alcohol no sólo puede “darte” más ganas de comer, sino que además detiene tu metabolismo y lo que comes se convierte en grasa. Pero no desesperes, puedes darte un gusto y salir a beber y tomar algo, eso sí, que sea cosa de todos los días ;).

¿Bebes un trago antes de las comidas?

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